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La National Federation
of the Blind sabe que la
ceguera no es la característica
que define tu futuro o a ti.

Todos los días elevamos las expectativas de los ciegos, porque las bajas expectativas crean obstáculos entre los ciegos y su futuro.

Vive la vida que quieres; la ceguera no te lo impide

¡ELIMINEMOS LA EXPLOTACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD!

23 de febrero, 2012
Estimado Representante:

Por este medio le expreso mi apoyo al proyecto de ley H.R. 3086, La Ley de Salarios Justos para los Trabajadores con Discapacidades, the Fair Wages for Workers with Disabilities Act del 2011. Si ya es uno de los coauspiciadores de esta resolución , le doy las gracias. Si no se ha unido como coauspiciador, le insto a que lo haga lo más pronto posible.

También me dirijo a usted en representación de estadounidenses con discapacidad que se ven afectados por salarios por debajo del salario mínimo, que desean que este proyecto de ley sea aprobado. Deseo además, alertarle sobre aquellos que dicen saber qué es mejor para las personas con discapacidad, por encima de los estadounidenses con discapacidad. Ellos le dirán que los estadounidenses con discapacidad no pueden hablar por sí mismos, y que han asumido "esta carga" a nombre de ellos. Están tratando de negarnos nuestra propia voz en el Congreso, y le pedimos que escuche a la gente, no a los auto-proclamados, voceros de las personas con discapacidad.

La Federación Nacional de Ciegos, y la creciente lista de más de cuarenta organizaciones de estadounidenses con discapacidad que apoya esta legislación está muy consciente de que aquellos de ustedes que son coauspiciadores del proyecto de ley, o que consideran la posibilidad de hacerlo, están recibiendo presión de parte de los representantes de los talleres cerrados, y de otros con certificados especiales que les permiten pagar menos del salario mínimo federal. Les han dicho que los trabajadores que reciben salarios por debajo del salario mínimo en el sistema de taller cerrado no tienen a dónde ir, y que sus vidas serían destruidas por H.R. 3086.

Aquellos de ustedes de Missouri, de hecho, pueden haber recibido un artículo que pregunta, "¿A dónde irán Sammy, Patti y Becky cuando eliminen sus puestos de trabajo?" Este volante también contiene citas de los padres, hermanos y cuidadores de los empleados del taller cerrado, preguntando qué es lo que H.R. 3086 va a significar para sus seres queridos.

Cualesquiera sean los motivos de los que están detrás de ello, el artículo está basado en ideas anticuadas sobre la capacidad de los trabajadores con discapacidad, y el sostenimiento de un modelo anticuado de servicio a dichos trabajadores.

En lugar de participar en un diálogo constructivo acerca de cómo será la vida para los trabajadores con discapacidad, cuando se elimine en tres años la exención de salarios por debajo del mínimo como lo requiere la H.R. 3086, los talleres optan por distribuir correspondencia destinada a apelar a sus sentimientos, para evocar su compasión, y para promover las bajas expectativas. Los talleres cerrados arguyen que algunas personas, especialmente los que padecen discapacidades severas de desarrollo, no están capacitados para el empleo competitivo. Esto es claramente censurable. El continuar con esta práctica cuando existen estrategias comprobadas de empleo es imperdonable.

También se nos dice que estas personas deben poder escoger. Todos estamos a favor del poder de selección, pero el verdadero poder de selección sólo puede llegar con la información objetiva y exacta. ¿Saben Sammy, Patti y Becky que gente como ellos está, de hecho, trabajando en empleos competitivos? ¿Saben que los servicios de apoyo en el empleo ya están disponibles para ayudarles a adquirir y retener esos puestos de trabajo? ¿Acaso lo saben sus padres, tutores y seres queridos? Mi experiencia me dice que no lo saben. En todo caso es más probable que no hayan sido informados por el personal de los talleres cerrados, que con demasiada frecuencia comparte las bajas expectativas de la sociedad para las personas con discapacidad, y tienen un evidente conflicto de intereses, en que Sammy, Patti y Becky nunca logren un empleo competitivo, y que el taller cerrado es lo mejor que pueden esperar. En resumen, lo que se les ha dicho no es ni exacto ni imparcial.

Sin embargo, pese el tono manipulador de la correspondencia, es justo preguntar qué le va a pasar a Sammy, Patti y Becky, y a otros como ellos, si se aprueba este proyecto de ley. Considero que la respuesta a esta pregunta está limitada sólo por el espíritu, la ambición, y la imaginación de los propios trabajadores con discapacidad, y por nuestra voluntad, como sociedad, de trabajar duro para ayudar a que tengan éxito en sus objetivos. Bajo este proyecto de ley, en lugar de ganar centavos por hora, ganarán salarios justos en los talleres que ahora los emplean, o recibirán el adiestramiento y el apoyo que necesitan para obtener un empleo competitivo en otro lugar. Imagine por un momento que todos los recursos del gobierno y entidades filantrópicas que apoyan en la actualidad el sistema de taller cerrado fueran redirigidos a la búsqueda de oportunidades reales de empleo para personas con discapacidad. Si así fuera, sospecho que surgirían soluciones hasta ahora no contempladas para ayudar a estas personas a tener éxito en situaciones de empleo competitivo.

La industria de taller cerrado ha existido por más de setenta años. Muchos sostienen que se trata de un status quo aceptable, que no se debe cambiar. Rechazamos esta fórmula. Incluso, si considera que los que estamos abogando en contra de los salarios por debajo del salario mínimo no tenemos todas las respuestas, esto no es excusa para permitir que continúe dicho sistema. La actual práctica de pagar salarios por debajo del salario mínimo es injusta, discriminatoria e inmoral, y por más retorcimiento de manos en cuanto a lo que pudiera sucederle, esto no cambiará la situación. No permita por favor que la inercia dirija nuestro rumbo. Lo instamos a que usted y otros que deseen asociarse, incluyendo a todos los de la industria del taller cerrado, que trabaje con nosotros para encontrar soluciones reales para la gente como Sammy, Patti y Becky, en lugar de encogerse de hombros y decir que la explotación debe continuar, porque nosotros, como sociedad no vamos a hacer el esfuerzo para producir algo mejor.

Hubo un tiempo en la historia de nuestra nación, cuando se creía que los afroamericanos tenían una capacidad limitada, y que sólo servían para mano de obra esclava en las plantaciones. Hubo un tiempo cuando se consideraba que las mujeres eran sólo capaces del mantenimiento del hogar de la familia, y por tanto no se les permitía siquiera votar. Afortunadamente, nos dimos cuenta como nación de que era la intolerancia y las bajas expectativas lo que definía los roles de los afroamericanos y de las mujeres en lugar de sus verdaderas capacidades. Nos dimos cuenta, aunque tardíamente, de que Estados Unidos sería una mejor nación si las verdaderas capacidades de estos ciudadanos se desencadenaban. Los estadounidenses con discapacidad les están pidiendo a nuestros conciudadanos que comprendan que la intolerancia de las bajas expectativas está condenando a los trabajadores con discapacidad a la mano de obra casi esclava, y que el sistema que surge de estas bajas expectativas debe ser abolido.

H.R. 3086 establece un período de gracia de tres años antes de que los talleres cerrados y otros patronos sin fines de lucro que en la actualidad tienen certificados especiales de salarios, tengan que comenzar a pagar a sus trabajadores por lo menos el salario mínimo Federal. Esto es suficiente tiempo para que los talleres cerrados estudien los modelos de negocio de entidades similares que ya están pagando salarios competitivos a sus empleados, y hacer ajustes a sus propias políticas y prácticas. Mientras tanto, los responsables de formular política pueden reorientar los recursos para mejorar los programas como los de apoyo en el empleo, y crear nuevas soluciones para ayudar a los trabajadores con discapacidad en la transición a salarios justos por labor rendida.

En cuanto a la libertad de selección se refiere, soy una persona con una discapacidad. He sido ciego toda mi vida. Conozco el dolor y la desesperación que acompañan a las bajas expectativas y prejuicios. Afortunadamente, me dieron la oportunidad de tomar decisiones reales sobre mi vida y carrera, y experimentar la alegría de los logros que sólo llegan a través de la plena participación igualitaria en sociedad. Deseo que Sammy, Patti y Becky tengan las opciones que yo tuve. Si los trabajadores con discapacidad en verdad desean quedarse en el taller cerrado que actualmente los contrata, o una entidad similar, entonces, nadie se los prohibirá. Sin embargo, si H.R. 3086 es aprobado, donde quiera que decidan trabajar, van a recibir los salarios justos que les permitan vivir una vida más plena. Conocerán la satisfacción de ser compensados con salarios justos que merecen por la labor rendida, además de la satisfacción al salir de su casa, y estar con sus amigos. Ya no dependerán de sus seres queridos, o de asistencia pública para comprar las cosas que necesitan. Tendrán dinero para gastar en la comunidad, contribuyendo con ello a nuestra sociedad y su economía. Pasarán de una vida de subsistencia a una en la que puedan disfrutar de ir a ver una película con sus amigos, una cena ocasional en un restaurante, y todos los otros pequeños placeres de la vida que otros trabajadores estadounidenses dan por hecho. Se convertirán en personas libres con opciones reales, no virtuales esclavos con falsas opciones.

A nombre de la Federación Nacional de Ciegos, y las más de cuarenta otras organizaciones que apoyan este proyecto de ley, y los millones de personas con discapacidad que representamos, le instamos a que nos acompañe en nuestro esfuerzo por cambiar el paradigma de bajas expectativas, que con buenas intenciones, pero con devastadora explotación ha dominado demasiado tiempo la vida de más de 300,000 estadounidenses con discapacidad. Solicitamos que exprese su valor de apoyar el H.R. 3086, y la creatividad para buscar soluciones que permitan que los estadounidenses con discapacidad se conviertan en ciudadanos productivos. Gracias por prestar atención a este asunto urgente.

Atentamente,

Marc Maurer, Presidente.

FEDERACIÓN NACIONAL DE CIEGOS

HR 3086 IH


112th CONGRESS

1st Session

H. R. 3086
To phase out special wage certificates under the Fair Labor Standards Act of 1938 under which individuals with disabilities may be employed at subminimum wage rates.

IN THE HOUSE OF REPRESENTATIVES

October 4, 2011
Mr. STEARNS (for himself and Mr. BISHOP of New York) introduced the following bill; which was referred to the Committee on Education and the Workforce

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A BILL
To phase out special wage certificates under the Fair Labor Standards Act of 1938 under which individuals with disabilities may be employed at subminimum wage rates.

Be it enacted by the Senate and House of Representatives of the United States of America in Congress assembled,

SECTION 1. SHORT TITLE.

This Act may be cited as the `Fair Wages for Workers with Disabilities Act of 2011'.

SEC. 2. FINDINGS.

Congress finds the following:

(1) Current Federal law allows the Secretary of Labor to grant special wage certificates to entities that provide employment to workers with disabilities, allowing such entities to pay their disabled workers at rates that are lower than the Federal minimum wage.

(2) The practice of paying workers with disabilities less than the Federal minimum wage dates back to the 1930s, when there were virtually no employment opportunities for disabled workers in the mainstream workforce.

(3) Today, advancements in vocational rehabilitation, technology, and training provide disabled workers with greater opportunities than in the past, and the number of such workers in the national workforce has dramatically increased.

(4) Employees with disabilities, when provided the proper rehabilitation services, training, and tools, can be as productive as nondisabled employees. Even those individuals that are considered most severely disabled have been able to successfully obtain employment earning minimum wage or higher.

(5) While some employers possessing special wage certificates claim to provide rehabilitation and training to disabled workers to prepare them for competitive employment, the fact that such employers can pay their workers less than the Federal minimum wage gives them an incentive to exploit the cheap labor provided by their disabled workers rather than to prepare those workers for integrated employment in the mainstream economy.

(6) Many employers with a history of paying subminimum wages benefit from philanthropic donations and preferred status when bidding on Federal contracts. Yet they claim that paying minimum wage to their employees with disabilities would result in lack of profitability and forced reduction of their workforces.

(7) Other employers, recognizing that the payment of subminimum wages is in fact exploitation of disabled workers, are now paying the Federal minimum wage, or higher, to their employees with disabilities without reducing their workforces, while still maintaining their profitability. For example, National Industries for the Blind (NIB) agencies exploited their blind employees for years through the payment of subminimum wages, claiming they could not maintain profitability otherwise. Now, `All NIB associated agencies are committed to the NIB Board policy to pay employees, whose only disability is blindness, at or above the Federal minimum wage or their state minimum wage, whichever is highest.'

(8) The Wage and Hour Division of the Department of Labor is charged with the responsibility for oversight of these special wage certificates. The results from thorough investigations conducted by the Government Accountability Office--`Stronger Federal Efforts Needed for Providing Employment Opportunities and Enforcing Labor Standards in Sheltered Workshops, Report to the Congress, Comptroller General of the United States' (HRD-81-99) and `Report to Congressional Requesters, Special Wage Program: Centers Offer Employment and Support Services to Workers With Disabilities, But Labor Should Improve Oversight' (GAO-01-886)--explain that due to lack of capacity, training, and resources, the Wage and Hour Division is incapable of enforcing compliance with the subminimum wage provision. Furthermore, the significant appropriation that would be required to improve oversight of the regulation would be better spent improving employment outcomes for people with disabilities.

(9) According to the rules established under section 14(c) of the Fair Labor Standards Act of 1938, employers are to determine the special wage to be paid to a disabled employee through a complicated method that unfairly establishes a productivity benchmark that would be difficult for anyone to maintain. The inability of many employers to correctly establish the wage pursuant to the rule has regularly resulted in disabled employees receiving even less than the special minimum wage (below the federally established minimum wage) that they should have received under the regulation.

SEC. 3. TRANSITION TO FAIR WAGES.

(1) DISCONTINUANCE- Effective on the date of enactment of this Act, the Secretary of Labor shall discontinue issuing special wage certificates under section 14(c) of the Fair Labor Standards Act of 1938 (29 U.S.C. 214(c)) to any new entities not currently holding a certificate.

(2) TRANSITION- All special wage certificates held on the date of enactment of this Act--

(A) by private for profit entities shall be revoked 1 year after such date of enactment;

(B) by public or governmental entities shall be revoked 2 years after such date of enactment; and

(C) by non-profit entities shall be revoked 3 years after such date of enactment.

(3) REPEAL- Effective 3 years from the date of enactment of this Act, section 14(c) of the Fair Labor Standards Act of 1938 (29 U.S.C. 214(c)) is repealed and any remaining special wage certificates issued under such section shall be revoked.


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