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ORIGEN Y FILOSOFÍA La Federación a los cincuenta años, página 1. Ponencia presentada por Dr. Kenneth Jernigan durante el banquete de la convención anual de la National Federation of the Blind Dallas, Texas, 5 de julio de 1990. Traducido por Alpidio Rolón Si los ingenieros del año 1800 hubiesen querido fabricar un radio transistor, artículo que hoy podemos conseguir por sólo $10.00 no podrían hacerlo aún cuando dispusieran de los planos y miles de millones de dólares. Carecían de la infra-estructura, las herramientas, las maquinaria para fabricar las herramientas y la maquinaria para fabricar la maquinaria. Igualmente, carecían de plástico, la maquinaria para fabricar el plástico y la maquinaria para fabricar éstas. Tampoco tenían la mano de obra diestra, los adiestradores de éstos ni los maestros que enseñaran a los adiestradores. Carecían además, de la red de carreteras y los vehículos que transportaran dichos materiales y los productos. Reconocemos, que aunque no siempre comprendemos, que lo que es cierto tocante a los objetos materiales, también es cierto en cuanto a conceptos y actitudes se refiere. Un concepto nuevo no puede sobrevivir sin el apoyo que brinda una infra-estructura social con base en la sabiduría y las creencias sociales. A mi modo de ver, hay tres razones por lo cual estudiamos historia; para inspirarnos, establecer perspectiva y crear una base que nos permita predecir el futuro. Durante el banquete de 1965 en Washington, D. C., del que fui maestro de ceremonia, el Dr. Jacobus tenBroek, fundador y líder de nuestro movimiento, repasó los primeros 25 años de nuestra historia y trazó nuestro futuro. Además de algunos de los aquí presentes, estaban allí más de 100 Congresistas. Esta noche, 25 años después, celebramos nuestro aniversario de oro y repasamos lo acontecido. ¿Dónde estamos? ¿Dónde hemos estado? ¿Hacia dónde vamos? Hasta cierto punto, nuestra historia se inicia con los gremios y asociaciones de ciegos de la Europa Medieval y de los intentos para organizarse de los ciegos de la China. La National Federation of the Blind es sin embargo, un producto nativo. Como saben, es el Dr. Jacobus tenBroek quien en 1940, en Wilkes-barre, Pennsylvania, guía el nacimiento de nuestra organización. Fue el Dr. Newel Perry, maestro del Dr. tenBroek, quien sentó las bases de nuestro movimiento. éste a su vez fue discípulo de Warring Wilkinson. Lo poco que sabemos sobre Wilkinson, está contenido en la semblanza que en 1961 el Dr. tenBroek hace sobre el Dr. Perry. Sabemos que Wilkinson fue maestro ejemplar del maestro fundador. Por más de 40 años (1865-1909) dirigió la California School for the Deaf and Blind (Escuela para Sordos y Ciegos de California). No sólo amaba a sus estudiantes, sino que hacía todo lo posible por lograr que éstos se incorporaran a la sociedad como entes productivos. Reconociendo el talento de Perry, facilita su traslado a Berkey High para que termine sus estudios de secundaria. Para ello, Wilkinson, adelantado a su época en cuanto a las necesidades de los ciegos y el valor de una buena educación, superó numerosos obstáculos. Al mudarse a California en 1953, tuve el placer de conocer a Dr. Perry. Tenía entonces 80 años de edad. Recordaba durante nuestras pláticas cómo era la vida de un ciego de su época. Llegó huérfano, pobre y sin hogar a la California School for the Blind. Hacía dos años que había perdido la vista y, casi la vida, por contacto con "poison oak" (zumaque venenoso), hecho que provocó que estallaran sus ojos y que cayera en estado de coma por un mes. Fue en la escuela donde conoció a Warring Wilkinson. Vivió en el California School for the Blind hasta 1896, año en que se graduó de la Universidad de California (institución que resistió grandemente su entrada, al igual que lo hizo la escuela superior). Wilkinson fue una vez más la punta de lanza, y el joven Perry su deseoso pero ansioso instrumento. Wilkinson apoyó siempre a Perry y le sirvió de padre, maestro y guía. Por su parte, Perry lo llamaba querido Gobernador". Dr. Perry continuó estudios graduados en la Universidad de California a la vez que se desempeñaba como maestro aprendiz, asistente e instructor en el departamento de matemáticas. En 1900, siguiendo la costumbre de la época, Dr. Perry viaja a Europa para continuar estudios post-graduados. Asiste primero a la Universidad de Zurich en Suiza y luego a la Universidad de Munich en Alemania. Recibió de ésta última, con alto honor, el grado de Doctor en Filosofía y Matemáticas. Regresó a Estados Unidos en 1902 y residió en New York hasta 1912. Contaba con un capital de $80., una sofisticada y especializada educación, y toda la capacidad física, mental y personal para desempeñar una carrera productiva. Era sin embargo, ciego. Durante estos años, el Dr. Perry subsistió precariamente como tutor de matemáticas de estudiantes universitarios. Esto, mientras solicitaba enérgica pero infructuosamente empleo como profesor universitario. En 1905 por ejemplo, escribió más de 500 cartas. Solicitó por igual a universidades grandes y pequeñas, de renombre y de bajo rango. Distribuyó su tesis doctoral y un artículo sobre matemáticas que le habían publicado. Frecuentaba los seminarios de matemáticos y acudía a sus amigos y profesores en busca de ayuda. Si bien la forma variaba, el resultado era siempre igual. Algunos demostraban asombro por todo lo logrado. Otros, parecían genuinamente interesados. Uno por ejemplo, le dijo que tenía un cuñado ciego que era genial con las matemáticas. Algunos, valiéndose de frases suaves pero huecas, demostraban su indiferencia. Hubo otros que alegaron no tener cabida y aquellos que dijeron que habrían de archivar su solicitud para una futura ocasión. No faltó quien dijo irónicamente; ¿para qué hemos de darle trabajo, para demostrar que una persona con impedimento puede alcanzar mediante tesón todo aquello que se proponga? Hubo quienes expresaron duda sobre la capacidad de una persona ciega para enseñar matemáticas. Muchos de los rechazos, eran sin duda genuinos. Muchos sin embargo, no lo eran. Estos últimos, señalaban abiertamente que la ceguera era la razón. Dr. Perry fracasó no por falta de cualificaciones y espíritu de lucha, sino porque no existía una infra-estructura de actitudes y creencias que le permitiera competir en igualdad de condiciones. Para los ciegos, para los que esta noche estamos aquí reunidos, quizás fue mejor que el Dr. Perry no consiguiera empleo. Para él sin embargo, cuánto dolor, miseria y desolación. Situación que enfrentó sólo, sin familia y sin organización de ciegos que lo apoyara, sólo, ante los continuos rechazos año tras año. Pudo haberse amargado y desistir ante la desesperación. Pudo, pero no fue así. Regresó a California y comenzó a establecer los cimientos para el futuro. Ante el claro hecho de que él no podría obtener igualdad, trabajó infatigablemente para que la próxima generación de ciegos sí la tuviera. |
Sobre la crianza y
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