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Define tú quien eres,
y te respetarán.
Permite que otros te definan,
y te despreciarán.

 

ORIGEN Y FILOSOFÍA

La Federación a los cincuenta años, página 3.

En carta fechada 19 de noviembre de 1940, Dr. tenBroek escribió a Dr. Perry: "Los reunidos en Wilkes-barre dimos origen a la National Federation of the Blind, de la cual usted, vicariamente a través de mí, es Presidente. A largo plazo, la organización tiene como propósito mejorar el bienestar económico y social de los ciegos. A corto plazo, auspiciaremos el proyecto del Senado 1766, enmiendas a la ley del Seguro Social. Siete estados participaron en el comité organizador: Minnesota, Wisconsin, Illinois, Missouri, Ohio, Pennsylvania y California. Llegamos a Wilkes-barre el viernes por la tarde. Durante la mañana del sábado, mientras la reunión estatal de Penssylvania se llevaba acabo, conversé trasbastidores con algunos de sus líderes. Por la tarde redactamos una Constitución preliminar, que luego fue presentada a los delegados de los estados presentes. El documento se discutió durante doce horas, de cuatro de la tarde a cuatro de la mañana. La discusión se detuvo a las 5:30 P.M. para que los delegados pudieran cenar. Durante ese paréntesis Gayle Byrlingame, (delegado de Pensylvania) y yo participamos en un programa de radio local, en donde zurramos cuanto pudimos a la Junta del Seguro Social."

El 4 de enero de 1941, Dr. tenBroek le escribe a Dr. Perry y le ofrece detalles sobre el funcionamiento de la nueva organización: "No empece que la National Federation of the Blind sólo tiene dos meses de existencia, su permanencia está asegurada," dijo Dr. tenBroek. La permanencia está garantizada por la estrecha relación que existe entre el núcleo que componen Minnesota, Pennsylvania y California. "La experiencia que hemos adquirido nos hace pensar que podemos salir adelante. Podemos sumar a esta trilogía el estado de Wisconsin. Recibí ayer una carta de Minnesota en la cual me expresan su disponibilidad para pagar su cuota, siempre y cuando Pennsylvania haga lo mismo. Pensylvania a su vez reclama lo mismo de Minnesota y California. A ambos les he pedido que me envíen su cheque a nombre del Tesorero de la National Federation of the Blind. Les he dicho que no remitiré ninguno hasta que tenga los cheques de California, Pennsylvania y Minnesota. Por tanto, sugiero que ustedes en California hagan lo mismo si es que ya están dispuestos a continuar." El nuevo Presidente sin embargo, no se limitó a asuntos procesales. La Federación asumió el mismo propósito que tiene hoy día, luchar para mejorar la calidad de vida de todos los ciegos en la nación.

En carta fechada 15 de marzo de 1941, Dr. tenBroek relata a Dr. Perry sus esfuerzos por mejorar la asistencia pública para los ciegos. Dice en parte: "Luego de una semana puedo hablar más sobre intercambio social que sobre logros específicos. Ascendiendo en orden de importancia, Gayle Burlingame y yo hemos presentado nuestro caso a diferentes funcionarios gubernamentales. Primero hablamos con Jane Hoey, Directora del Bureau of Public Assistance y, su asistente, un abogado de nombre Casius. Luego hablamos con Oscar Powell, Director Ejecutivo del Social Security Board (Junta de Seguro Social) por último, hablamos con Paul V. McNutt, Administrador del Federal Security Agency.

Hoey por su parte, con un sueldo más alto, es simplemente otra típica trabajadora social. A excepción de un ingenio más refinado, gracias a un leve adiestramiento legal, Casius no ha cambiado mucho desde que Shakespeare lo describió. En cambio, Powell es un hombre de alto calibre. Es perceptivo, buena gente y posee un alto sentido de argumentación. No cree sin embargo, en nuestros planteamientos fundamentales. Por otro lado McNutt es un Hitler en ciernes, por lo cual podemos ver como ángeles a las trabajadoras sociales de California.

A juicio de Hoey y Powell, el más reciente dictamen de la Junta no señala que los beneficios de un recipiente se reducirán si tiene ingresos por concepto de un empleo u otras fuentes. McNutt no sólo pensaba que sí implicaba una reducción, sino que debería reducirse aún más. Al preguntarle si lo que estaba diciendo era que los beneficios deberían no empece cuán reducida sea lo que devengue, o cuánta sea la necesidad del ciego, contestó categóricamente en lo afirmativo. A pesar de que varié la formulación de la pregunta su respuesta fue siempre la misma. Respuesta que no me alegra, pero como viene del más alto funcionario de la junta, tiene un valor propagandístico incalculable. Por otro lado, la conducta de McNutt durante nuestra conversación, va a nuestro favor ya que demuestra claramente que los métodos de la Junta son arbitrarios y tiránicos.

Dedicaremos el tiempo que nos resta en Washington, D.C. a tratar de llevar nuestro caso al más alto foro administrativo. Los Senadores Downey de California y Hughes de Delaware tratan de obtener para mí una cita con la señora y el Presidente Roosevelt. A juzgar por cómo está la situación hoy día, a los ciegos de California sólo les resta pedirle a la Legislatura que retenga el "Blind Aid Act" (Ley para asistir a los ciegos) y decirle al gobierno Federal que vayan al infierno. Aun suponiendo que la Ley de Seguro Social se enmiende a nuestro favor, ésta no ocurrirá antes de que la Legislatura de California concluya su sesión."

Eso fue lo que Dr. tenBroek escribió en 1941. No empece a que desde su fundación se dijo que el objetivo principal de la National Federation of The Blind era lograr que los ciegos tuvieran el suficiente dinero para cubrir las necesidades básicas, a veces me pregunto si hemos transmitido claramente lo desesperante de la situación de la Federación en Milwaukee.

El señor Stephen Staninslevic informó lo siguiente: "Se estima que hay unos 13,000 ciegos en el estado de Nueva York. De éstos, más de la mitad vive en la ciudad de Nueva York. Un reducido grupo (dos o tres cientos) está empleado en industrias con taller cerrado, proyectos gubernamentales, puestos de revistas y periódicos y otras empresas. La mayor parte de ellos depende de los beneficios del Seguro Social o de fuentes de caridad privada. En la ciudad de Nueva York una persona recibe como promedio $27.00 al mes. Fuera de la ciudad sólo recibe $23.00 al mes, suma miserable que el estado más rico de la nación cree adecuada para los ciegos. El señor Hugh McGuire señaló que hay unos 2,600 ciegos en Indiana. De éstos entre 2,200 y 2,300 reciben asistencia pública, lo cual asciende a un promedio de $20.00 al mes."

Han pasado 49 años. Desde entonces mucho ha sucedido. Sin embargo, nada fue producto de la fortuna. Nosotros lo provocamos. ¿Cuántas veces, desde 1941, la National Federation of The Blind ha sido la punta de lanza para lograr reformas sociales en este país? Para ciegos al igual que otros. Por ejemplo, fuimos pioneros al conseguir que se eximiera de impuestos los ingresos de los que recibían asistencia pública. También fuimos pioneros en lograr que hubiese equidad en los procedimientos para obtener servicios de rehabilitación y otros programas. Igualmente, fuimos pioneros al conseguir que el gobierno empleara impedidos.

Como les he dicho, nuestra prioridad como organización consistió en la creación de programas que permitieran a los ciegos tener qué comer. En 1940 y las subsiguientes décadas, donde la ayuda gubernamental era escasa, casi todos los ciegos vivían en extrema pobreza. Todo es irrelevante para alguien que no tiene qué comer. No empece a que muchos todavía éramos pobres, y algunos todavía lo somos, dirigimos luego nuestro esfuerzos a tratar de conseguir rehabilitación y empleo. Hoy día enfantizamos la garantía de derechos civiles e igualdad de participación en la sociedad. A través del tiempo, la esencia de nuestra lucha ha sido que los ciegos tengan una justa oportunidad

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